Saturday, October 27, 2018
Octubre
Friday, July 14, 2017
El lago
Vine de un lugar distante (diría impecable), donde el desierto es carne roja, o algo así como una muerte repetida, sólida y a ras de suelo. Vine de una tierra hecha de lumbre, de piedras sin agua, que se salva a través de la insistencia y de ventanas invisibles. Dejé atrás (quizás) veinte esperas y trece esquinas que doblan el paisaje en partes, ya de noche, cuando los grillos sanan con lentitud los ruidos que nadie quiere sofocar.
Dejando de lado las causas, (más aún) sus recintos y plazas indiferentes, casi
todas circundadas por autos frotando un asfalto vigilante, decidí salir, decidí
hacer de mi presencia una huelga contra la arena y (creo que así fue) me metí
en la tarde de otras horas, tal vez húmedas y extendidas, pero de explicaciones
sordas y sangres desconocidas, posiblemente con el fin de reparar ocurrencias
no anticipadas.
-Tal vez- Uno hubiera dejado pasar todo, por lo menos
el tiempo, el viento, las sombras, las palabras, pues… Esas conjuradas bajo
cualquier mediodía. Quizás (mejor) uno hubiera empujado la lluvia hacia la
pobreza del solsticio, lejos del verano, para que, dado el momento, el sol
pueda secar las manchas íntimas de todo lo que flota en un pensamiento
asombrado de tanta ausencia.
Uno hubiera querido borrar ese instante, cuando el alma encoge los hombros
mirando al norte, cuando el olvido es sensato y al recuerdo le cuesta trabajo
ser displicente como esos libros que habitan, pero no respiran sus tristezas en
verso.
Y heme aquí… Yo, que no sé de pescas ni de espumas, mucho menos de
navegaciones… Paso ratos mirando el cielo y un aire sin cerros, buscando las
ranuras de una memoria que nunca guardó lagos ni orillas y que, ahora, ve los
barcos multiplicarse y mecerse bajo un cielo más viejo que la luna. He aquí mis
ojos, los que me traje, remolcando el pasado y creyéndome el sobreviviente de
los olores de un desierto rehén y (al mismo tiempo) ahogado en habitaciones que
juegan a ser la impaciencia de un tren tardío.
Friday, April 1, 2016
Ocaso

El cielo de hoy admite toda clase de sueños, cualquier tipo de forma. En su modestia rectangular cabe toda la trama de los elementos y, sin embargo, no alcanza a ser más que un resumen severo de su propia ausencia... ¿Cuándo? Pues, siempre que se trasladan los colores al ámbito del recuerdo, cuando lo hay. Sí, la memoria, un simple juguete, anónimo e invertebrado, que desaloja los jueves de toda esperanza, a gritos de viento y aleteos de pájaros en huida. En este hemisferio no pasa nada. Las horas ruedan como sustantivos sin propósito, sin lenguaje. Bajo la luz, en una tarde cualquiera, uno piensa en mil cosas, en manos que se comen la distancia, en la ligereza de una palabra jamás dicha, nunca articulada; uno medita hasta sobre esos monumentos que edifica el aire, transparente y silencioso. Uno habla con las calles grises porque ya no quedan más exclamaciones que decirle a los relojes, porque se le acaba la tristeza a las nubes, que de pura nostalgia se retuercen y se quedan onduladas viendo pasar el suelo.
Saturday, February 21, 2015
Febrero
Sunday, May 18, 2014
Niebla
Wednesday, March 26, 2014
Hielo
Friday, February 28, 2014
Frío
Monday, February 10, 2014
Luna sola
Saturday, January 25, 2014
El Túnel
Thursday, January 2, 2014
Otoño- Invierno
Tuesday, December 3, 2013
Noviembre
Al final, aturdida e inexpicable, justo antes de replegar su ejército de alas, la bandada prefirió conjurar vuelos memorables y, así, blindar con golpeteos el aire cada vez más frío, cada vez más pesado, con olor a invierno. En desdichada espiral, pudieron imitar la combustión compleja que se disfraza con palidez de las nubes vespertinas. Sus alas fueron relojes de negras manecillas percutiendo los números y el diálogo entre leyes mudas que nadie comprende.
Su gran tragedia (o fortuna) fue que no supieron cómo las palabras, una vez extenuadas de tanto articularse a deshoras, se hicieron mitos para que, después, esos mismos mitos se parecieran a las palabras, pero lejanas al fracaso que late como significado perdido. Yo, protegido en la calidez, desde mi ventana, sólo pude echar a andar mis propias contradicciones, quizás más parecidas a la indiferencia, y que se mezclaron con un olor a libro viejo, en cuyas páginas maltratadas se relataba -sin imágenes- la súbita intrusión de un montón de pájaros que manchaba el cielo una tarde cualquiera de noviembre.


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